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Las cuatro patas de nuestro trabajo.

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Hace unos días os preguntaba por Instagram si os interesa saber los puntos que tenemos en cuenta a la hora de organizar las sesiones de fotos y qué ponemos encima de la mesa para tratar junto con los clientes, al fin y al cabo aunque dejen en nuestras manos lo más gordo, ésto es un trabajo en equipo. Cuando me senté delante de la libreta para ordenar las ideas para ésta entrada pensé que tendría quinientos millones de puntos que desarrollar, pero al final resulta que todo se resume en cuatro:

LA LOCALIZACIÓN

La localización es quizás la parte más importante a la hora de comenzar a organizar la sesión. Tenemos que tener en cuenta el carácter del perro, ya que nos gusta que pueda estar suelto y no siempre atado con la correa. Por eso, es muy importante saber si el perro es nervioso, si se despista con facilidad, si sabe permanecer tranquilo con coches cerca, si se vuelve loco al ver el agua… con todo ésto, podemos saber cual será la localización en la que más cómodos podamos trabajar, ya sea la playa, el campo, la ciudad, vuestra casa…

Otro de los aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir la localización es el tamaño y el color del perro. En la ciudad o en casa, es mucho más sencillo fotografiar perros pequeños, ya que podemos servirnos de las alturas, los bancos, las ventanas… para que no se pierdan en la foto. Con los perros grandes o medianos no suele haber ninguna pega por el sitio, el problema puede venir con los colores del pelaje. Los perros negros, por ejemplo, suelen ser más difíciles de fotografiar en bosques o campo, más si son de pelo largo, porque se pierden entre la hierba y los árboles. Y por el contrario, los perros color canela o marrón claro pueden ser un problema en playas de arena del mismo tono. Por suerte contamos con varias playas de piedra o arena negra que nos salvan en éstas situaciones.

EL ESTILISMO

Cada vez sois más los que os animáis a poneros frente la cámara junto a vuestros perros, cosa que nos encanta! Por ello, nos gusta marcaros unas pautas a la hora de elegir la ropa con la que vendréis a la sesión y conseguir con ello una armonía de colores junto a la localización y el color del perro. El objetivo final es que aunque forméis parte del reportaje, los protagonistas principales sean los perros, y para ello os solemos proponer lo siguiente:

· Nada de estampados, cuanto más lisa y básica sea la ropa, más limpia quedará la foto.
· Olvidarnos de colores llamativos o fosforitos, queremos que la atención vaya directamente al perro.
· Centrarnos en una paleta de colores que vayan del blanco al negro, pasando por los marrones, colores crema y el vaquero.
Y sobre todas las cosas, venir cómodos que de lo que se trata es de pasarlo bien durante las fotos!

LA LUZ

Ésta es nuestra gran aliada y la piedra angular de todas nuestras fotos. Alguna vez hemos comentado que nosotros no trabajamos nunca con luz artificial, ni focos ni flashes. Principalmente es una cuestión estética, los tonos y los colores que conseguimos los conseguimos gracias al tipo de luz con el que trabajamos, jugando siempre con las sobras. Pero otro de los motivos es que trabajamos con criaturitas que no entienden el por qué de un chorro de luz de repente en la cara. No queremos asustarlos ni que se sientan acorralados, y a riesgo de jugarnos un trabajo por ello, lo descartamos por completo.
Muchos nos escribís a la hora de concretar la fecha para la sesión en torno a los días en los que el cielo esté despejado y tengamos un sol de justicia. ERROR! Nosotros intentamos evitar por completo la luz del sol directa por varios motivos: el primero y más importante, el trabajo que entregaríamos no sería como los que habríais podido ver a la hora de contratarnos. El contraste, los tonos, los colores… no tendrían nada que ver con lo que hayáis podido ver hasta día de hoy. El segundo motivo es que los perros no tendrían la misma definición y detalle. La luz haría que el pelaje fuese una mancha compacta de la que apenas podríamos rescatar nada. Y el tercero, sería lo poco favorecidos que iban a salir nuestros modelos humanos con los ojos achinados en todas y cada una de las fotos.
Por todo eso, intentamos organizar las sesiones los días nublados, en los que la luz es difusa y blanca. Los días que no queda más remedio que hacerlas cuando Lorenzo preside en todo lo alto, el truco está en aprovechar la sombra de los edificios (claro está que tiene que ser en los reportajes que decidimos hacer en la ciudad o en algún pueblito).
Suerte que vivimos en el norte y de algo nos tenía que servir tener nubes el 90% del año!

El MOODBOARD

Moodboard es la expresión inglesa de lo que llamamos en Español muro de inspiración.”
Ésto lo llevamos a cabo desde hace muy poco, pero ha cambiado por completo nuestra forma de trabajar. Antes simplemente nos imaginábamos cómo sería la sesión según el sitio que hubiésemos elegido y el día de las fotos nos plantábamos allí y nos poníamos a trabajar. Eso hacía que en muchas ocasiones yo llegase a la sesión nerviosa, insegura, un poco viéndolas venir, y aunque el resultado siempre fuese bueno, el mal trago que pasaba yo sola conmigo misma había que solucionarlo de alguna manera.
Empezamos a poner en práctica ésta técnica y los trabajos empezaron a salir mucho más redondos. Lo que hacemos es ir a las localizaciones elegidas días antes para sacar fotos de lo rincones que más nos gustan, así, el día de la sesión ya tenemos en la cabeza esas 4 o 5 localizaciones y podemos ir imaginando cómo serán exactamente esas fotos. Después pasamos horas indagando mayormente en Instagram en busca de inspiración. Lo que hacemos es buscar trabajos que se hayan hecho en localizaciones similares para poder enviaros varias ideas y tener diferentes planos y enfoques pensados. De ésta manera vosotros también llegáis a la sesión con una idea en la cabeza, sabiendo qué es lo que os pediré a la hora de poneros delante de la cámara y sobre todo pudiendo elegir qué tipo de encuadres y localizaciones encajan más con el resultado final que queréis, que para eso con contratáis!

Éstas son las cuatro patas que sostienen nuestro trabajo, si una de ellas falla, el resto cojean. Una vez cerrados todos los detalles, os pedimos que el día de la sesión les deis a vuestros perros un buen paseo con sus carreras y juegos ante de venir a hacer las fotos para desfogarlos un poco. Igualmente, el primer rato que pasemos juntos ellos lo pasarán olisqueando la zona, conociendo el sitio, así que por eso no os preocupéis. Durante ese rato, os pediremos que nos contéis las palabras clave o ruidos que utilizáis para que levanten las orejas, nos miren fijamente o tuerzan la cabeza: para algunos es “comida”, para otros “vamos” o incluso el clásico “quien viene?”.
Y por último, pero no por ello menos importante, lo ideal es que os traigáis a la sesión sus chuches o juguetes favoritos. Hay veces en las que nosotros llevamos las nuestras pero corremos el riesgo de que nos les gusten y pasen de nosotros olímpicamente.

Así que ésto es todo amigos! Espero que os sirva para entender mejor nuestra forma de trabajar y os animéis a ser los siguientes en poneros frente al objetivo!

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